Reflexión:
El amor no debería medirse únicamente por la intensidad de lo que sentimos, sino también por la forma en que somos tratados. Una relación sana necesita reciprocidad: ambas personas aportan, se comunican y procuran no herirse deliberadamente.
Proteger el corazón no significa cerrarlo para siempre. Significa avanzar con calma, prestar atención a los hechos y no ignorar las señales de desprecio, manipulación o indiferencia. Quien realmente valora nuestro cariño lo demuestra con constancia, respeto y cuidado.

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