Significado:
La frase expresa una idea profunda: amar verdaderamente implica aceptar que también podemos sufrir. Cuando nos entregamos emocionalmente a otra persona, a una causa o incluso a nuestros propios sueños, nos hacemos vulnerables a la pérdida, la decepción y el dolor.
Sin embargo, ese sufrimiento no necesariamente significa que hayamos vivido equivocadamente. Al contrario, puede ser una consecuencia natural de haber vivido con intensidad, compromiso y autenticidad.
