Reflexión:
Un sueño puede comenzar como una imagen vaga: emprender un proyecto, aprender algo nuevo, mejorar una relación o superar una dificultad. Para acercarlo a la realidad, conviene convertirlo en una acción específica y posible, como investigar, practicar, ahorrar, pedir ayuda o dar el primer paso.
También es importante recordar que descansar forma parte del camino. Una persona agotada tiene menos energía para pensar, decidir y perseverar. Dormir para soñar y descansar para avanzar no son ideas opuestas: el descanso puede ser lo que permite trabajar con claridad por aquello que anhelamos.























