Significado:
La frase contrapone dos actitudes. La primera es aceptar que nuestro saber siempre será parcial: por mucha experiencia o formación que tengamos, siempre habrá temas, perspectivas y preguntas pendientes por conocer.
La segunda actitud es creer que se posee la verdad absoluta. Esa seguridad excesiva puede cerrar la puerta al diálogo, a la corrección y al aprendizaje. Quien acepta sus límites suele estar más dispuesto a escuchar, investigar y cambiar de opinión cuando aparecen mejores argumentos.
