Reflexión:
Amar de manera madura implica conocerse a uno mismo: reconocer límites, fortalezas, miedos y capacidades. Desde ahí, es posible ofrecer un amor real, constante y honesto.
También implica ver al otro con claridad: aceptar sus virtudes y sus defectos, sus sueños y sus contradicciones. El amor no exige perfección, pero sí verdad. Cuando dos personas se eligen conociéndose, la relación tiene más posibilidades de crecer y perdurar.
