Significado:
La frase distingue entre nuestros deseos y la realidad. Muchas situaciones no dependen de nosotros: el pasado, las decisiones de otras personas, una pérdida, una enfermedad, un cambio inesperado o el resultado final de ciertos esfuerzos.
Pretender que todo se ajuste a nuestros deseos puede generar frustración constante. En cambio, aceptar las cosas como son permite verlas con mayor claridad y decidir qué acción sí está a nuestro alcance.
