martes, 27 de diciembre de 2011

Lo que el tiempo no borra

una persona mayor, con texturas que reflejan el paso del tiempo, sosteniendo con delicadeza un pequeño cristal de mar desgastado sobre una mesa de madera rústica. La luz del sol entra de lado por una ventana, creando sombras alargadas y resaltando motas de polvo suspendidas en el aire, lo que evoca una atmósfera íntima, nostálgica y llena de calma.

Significado:
Nos invita a cambiar nuestra métrica del valor de las experiencias.
«No valen por el tiempo que duran» rompe con la idea de que la longevidad es sinónimo de importancia; algo efímero puede ser crucial.
«Sino por las huellas que dejan» define la trascendencia. El valor real de un amor, un viaje, una amistad o un instante radica en la transformación interna que provoca en nosotros y en el impacto perdurable que deja en los demás.