Significado:
La frase sugiere que, al reprochar una falta a otra persona, a veces nos atribuimos implícitamente la virtud contraria. Si criticamos a alguien por ser egoísta, irresponsable, arrogante o desleal, podemos estar afirmando —sin decirlo directamente— que nosotros somos generosos, responsables, humildes o leales.
El problema es que esa seguridad puede ser engañosa. Podemos exigir a otros cualidades que nosotros mismos no practicamos con la misma coherencia. Por eso, la crítica puede convertirse en una manera de ocultar nuestras propias contradicciones.
