Reflexión:
Ingenieros nos advierte que los años acumulados en el calendario no miden la intensidad ni el valor de nuestro paso por la Tierra. La verdadera juventud y trascendencia pertenecen a quienes dedican su energía a una causa superior (el arte, la ciencia, la justicia, la educación o la ayuda al prójimo). Sin un ideal que perseguir, nos convertimos en sombras moldeadas por los prejuicios de los demás. Tener un ideal es lo que nos transforma de simples espectadores de la historia en auténticos protagonistas de nuestra propia evolución.
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