Reflexión:
A menudo pasamos meses o años en relaciones ambiguas o transitivas, dejando que los días corran sin mirar el horizonte. Sin embargo, la frase describe un despertar: el momento en que el futuro deja de ser una idea abstracta y asustadiza para convertirse en un deseo urgente al lado de una persona específica. Nos recuerda que el amor auténtico no busca hacer tiempo ni retrasar los planes; al contrario, le entran prisas por acumular momentos, rutinas compartidas y recuerdos compartidos desde el primer segundo posible.

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