Reflexión:
Cuidar nuestra salud emocional es prioritario. Si la tristeza es intensa o persistente, buscar apoyo, hablar con alguien de confianza o acudir a ayuda profesional es un acto de valentía, no de debilidad.
Mientras tanto, una sonrisa genuina —aunque sea pequeña— puede ser un recordatorio de que todavía hay espacio para la esperanza. Y sí, es cierto: nunca sabemos quién puede encontrar en ese gesto un motivo para sentirse mejor, para acercarse o incluso para enamorarse de nuestra forma de estar en el mundo.

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