Reflexión:
La empatía no exige estar de acuerdo con todo ni aceptar conductas dañinas. Podemos poner límites, expresar desacuerdo o alejarnos de una situación sin recurrir a la humillación, la violencia o el desprecio.
También implica recordar que no todos necesitan exactamente lo mismo que nosotros. Por eso, además de preguntarnos cómo quisiéramos ser tratados, es importante escuchar qué necesita y qué considera respetuoso la otra persona. La regla de oro funciona mejor cuando se combina con diálogo, consentimiento y consideración.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario