Reflexión:
No se trata de idealizar el sufrimiento ni de pensar que todo problema tiene un propósito positivo. Algunas situaciones son simplemente dolorosas. Sin embargo, incluso en esos casos podemos elegir cómo responder: con resignación, con rabia o con la decisión de aprender y crecer.
Cuando surge una dificultad, puede ser útil preguntarse: ¿Qué puedo aprender de esto? ¿Qué puedo cambiar? ¿A quién puedo pedir ayuda? Esa actitud no elimina el problema, pero nos coloca en una posición más activa y esperanzada.

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