Significado:
La frase reconoce que las tormentas (problemas, crisis, pérdidas) son parte inevitable de la vida. No podemos controlarlas siempre, pero sí podemos controlar cómo respondemos: con pánico y resignación, o con valentía y estrategia.
Navegar simboliza la acción consciente de buscar soluciones, pedir ayuda, ajustar el rumbo y mantener la calma. No se trata de evitar el dolor, sino de no dejar que nos destruya.





