Significado:
La frase, de resonancia estoica y epicúrea, señala que el miedo al dolor futuro ya es una forma de sufrimiento presente. Muchas veces, lo que más nos hace daño no es lo que ocurre, sino la ansiedad por lo que podría ocurrir.
El temor nos hace vivir en un futuro hipotético, imaginando escenarios negativos que aún no existen. Eso genera estrés, insomnio, parálisis y dolor emocional innecesario.

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