Significado:
Un rechazo o un fracaso aparente en el presente puede ser, en realidad, una protección inconsciente que nos desvía de un camino dañino o nos prepara para algo mucho mejor.
En lugar de luchar contra lo que sentimos, puede ser más sano reconocerlo: aceptar que duele, que importa o que dejó una marca. Eso no significa resignarse al dolor, sino darle un lugar dentro de nuestra historia para poder avanzar.
El proceso de sanar no siempre implica olvidar, sino transformar la relación con ese recuerdo. Con el tiempo, la intensidad del dolor puede disminuir, y lo que antes era una herida abierta puede convertirse en una experiencia que nos enseñó algo sobre nosotros mismos, el amor o la vida.