Reflexión:
En el aprendizaje, es mejor dominar pocos conceptos con profundidad que acumular muchos sin entenderlos. Preguntar, dudar, practicar y relacionar ideas son formas de convertir lo externo en algo propio.
Lo mismo ocurre en las relaciones o en la vida emocional: no basta con estar cerca de alguien o repetir frases hechas. Comprender los sentimientos, las necesidades y los límites propios y ajenos es lo que permite construir vínculos genuinos.
