Significado:
La frase invita a ver las tormentas (crisis, pérdidas, dolor) no solo como amenazas, sino como oportunidades de purificación. A veces, lo que duele viene a remover lo estancado, a limpiar heridas antiguas, a hacer espacio para algo nuevo.
No todas las tormentas son castigo; algunas son bendición disfrazada.

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