Reflexión:
No toda renuncia es una pérdida. Algunas decisiones duelen porque implican cerrar una etapa, pero también pueden abrir espacio para algo más coherente con la persona que queremos llegar a ser.
Antes de cambiar una cosa por otra, conviene preguntarse: ¿qué estoy ganando?, ¿qué estoy dejando atrás y este intercambio me acerca o me aleja de lo que considero importante? La respuesta no siempre será fácil, pero una elección consciente suele evitar arrepentimientos innecesarios.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario