Reflexión:
Muchas veces posponemos actuar o generar un impacto porque nos sentimos abrumados al pensar que para cambiar las cosas necesitamos realizar hazañas extraordinarias o monumentales.
Algunas claves para vivir esta enseñanza:
No esperes a “tener más” para dar: lo que tienes ahora es suficiente.
Haz lo pequeño con excelencia: lava los platos, escribe el mensaje, llama a quien lo necesita.
Pon amor en lo cotidiano: el amor no necesita escenarios grandiosos.
Reconoce el impacto: nunca sabes cómo tu pequeño acto puede haber cambiado a alguien.

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