Significado:
La frase enseña que las lágrimas no son un signo de debilidad, sino una forma natural de liberación. Cuando el alma carga con dolor (pérdida, tristeza, frustración), necesita expresarlo para encontrar descanso. Reprimir el llanto es como cerrar una olla a presión: el dolor no desaparece, solo se acumula.
Llorar permite que el dolor “se satisfaga”, es decir, que cumpla su ciclo y pueda comenzar a sanar. Las lágrimas son el lenguaje del alma cuando las palabras no bastan.

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