Significado:
La frase contrapone a las personas —cambiantes, imperfectas y sujetas a intereses— con los principios, que representan valores como la justicia, la honestidad, la libertad, el respeto y la responsabilidad.
Su mensaje es que no deberíamos apoyar una idea solo porque la defiende una persona admirada, poderosa o cercana. Lo importante es evaluar si sus actos y decisiones respetan los principios que consideramos correctos.

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