Reflexión:
Esperar una oportunidad no significa permanecer inmóvil. Mientras llega, podemos prepararnos, practicar, aprender y construir pequeñas evidencias de nuestras capacidades. Muchas veces, el momento que parece inesperado solo encuentra preparada a la persona que ha trabajado en silencio.
También conviene no medir nuestro valor únicamente por el reconocimiento externo. Que otros todavía no hayan visto nuestras cualidades no significa que no existan. El desafío consiste en seguir desarrollándolas y buscar espacios donde puedan aportar algo significativo.






